100 años del primer vuelo aeropostal  4/9/2012

Al cumplirse 100 años del primer vuelo aeropostal, el lunes 3 de setiembre en el aeródromo de Melilla, representantes de Coordinación Filatelia de Correo Uruguayo, y de organizaciones filatelistas recibieron una aeronave de la Fuerza Aérea que voló desde Salto transportando correspondencia, como lo hiciera un siglo atrás el piloto italiano Bartolomeo Cattaneo.


En conmemoración del primer vuelo aeropostal, un avión Cessna 206 U-206 H de la Fuerza Aérea, piloteado por el Tte. Pablo Grisola y el Alf. Michael González del Escuadrón Aéreo Nº 7, partió el lunes tres de setiembre de la ciudad de Salto, recreando el realizado en 1912 por el pionero de la aviación, Bartolomeo Cattaneo (1883-1949), a bordo de un Blériot XI.

El avión partió de Salto a las 12:56 arribando al aeródromo de Melilla a las 15:00 horas. Como en el histórico primer vuelo aeropostal, el Cessna transportó correspondencia.


En el aeródromo de Melilla le esperaban el Sr. Enrique Lewowicz del Grupo Aerofilatélico del Uruguay, el Esc. Emilio Daniel Susena, Presidente del Club Filatélico del Uruguay, el Sr. Winston Casal, Presidente de la Federación Uruguaya de Filatelia, y la Sra. Laura Díaz, de Coordinación Filatelia de Correo Uruguayo.

En la pista de aterrizaje, el Sr. Enrique Lewowicz del Grupo Aerofilatélico del Uruguay dijo unas breves palabras sobre el centenario del primer vuelo postal.


“Hoy evocamos un día histórico en el Correo de nuestro país. Pocos países de América y del mundo tienen en su historia un vuelo interno con fechas tan tempranas. El vuelo que recordamos conectó en aquella oportunidad la ciudad de Salto con la de Paysandú, luego Mercedes, San José, donde también Cattaneo levantó correspondencia para llegar finalmente a Montevideo, aterrizando en el Hipódromo de Maroñas donde fue recibido y ovacionado por numeroso público.


Debemos señalar que también en ese vuelo se utilizó el primer matasello aéreo del Uruguay.
Agradecemos a la Fuerza Aérea, a Correo Uruguayo, y a todos aquellos que hicieron posible este vuelo de homenaje, que sirve para destacar el mérito de este aviador pionero, de las autoridades del Correo de aquella época y sobre todo la importancia de Uruguay en la historia del correo aéreo mundial”.

Como es tradición, las primeras 25 cartas fueron firmadas por los dos tripulantes del avión, el teniente segundo Pablo Grisola y el alférez Michael González.